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Cuaderno de bitácora

 
MEJORANDO CADA DÍA PARA ENTENDERNOS MEJOR
 

Sarna con gusto no pica. Los y las responsables del CEP Gurutzeta de Barakaldo lo tienen muy claro. Están dispuestos a mejorar la convivencia en la escuela y ya están manos a la obra. En ese empeño han comenzado a elaborar un plan de convivencia y crear un observatorio. El proyecto, liderado por el profesorado, cuenta con la colaboración del alumnado, los padres y madres, los y las responsables municipales y los y las trabajadoras no docentes del centro.

El 'caracol' de Gurutzeta



Varios profesores y profesoras de Gurutzeta identificaron ciertas debilidades relacionadas con la convivencia en el centro, debilidades que se repetían en las relaciones que se daban en la comunidad escolar. En palabras de Araceli de Marcos, profesora del centro y una de las responsables del proyecto de convivencia, el proyecto llegó de la necesidad de resolver los problemas de convivencia: “Decidimos consensuar varias normas con el alumnado, pensando que las normas impuestas carecían de valor. Con los padres y madres sucedía algo similar. No existían grandes conflictos, pero apenas participaban en las iniciativas organizadas desde el centro”.

Conscientes de la necesidad de mejorar la relación entre los estamentos de la comunidad escolar, pidieron en Delegación permiso para comenzar a desarrollar el plan de convivencia. La respuesta afirmativa no tardó en llegar y desde este curso están inmersos en el proyecto. “El objetivo final es impulsar un modelo de convivencia basado en relaciones positivas, para lo que estamos diseñando un plan de convivencia y poniendo en marcha un observatorio”.

El plan de convivencia consta de cuatro fases: sensibilización, diagnóstico, planificación y evaluación. De Marcos nos ha explicado en que fase se encuentran. “Acabamos de comenzar. Llevamos sólo siete meses, pero han sido suficientes para darnos cuenta de lo importante que es desarrollar un modelo de convivencia positivo. Cuanto mejor sea la convivencia, más posibilidades de elevar el nivel de educación y enseñanza. Además, contamos con la ayuda de los y las asesoras de los centros Berritzagune”.

"Para desarrollar un modelo de convivencia basado en relaciones positivas es necesario elaborar un plan de convivencia y crear un observatorio"




CONVIVENCIA, EL CAMINO HACIA EL BIENESTAR

Definir el concepto Convivencia ha sido uno de los primeros quehaceres dentro del proyecto. Las aportaciones recibidas por parte de profesores, profesoras, alumnos, alumnas, padres y madres ha sido clave a la hora de definir el concepto. “Convivencia es sinónimo de bienestar, y si todos y todas aportamos nuestro grano de arena, mejor será la convivencia y mayor el bienestar”. En este sentido, actitudes de igualdad, pluralidad y respeto, ayudan a crear un clima de convivencia positivo. “Los problemas de convivencia nos obligan a pensar en soluciones para resolverlos, en definitiva, nos ayudan a ser mejores”.


Implicación de la comunidad escolar

Alumnos y alumnas del centro Gurutzeta de Barakaldo

En la fase de sensibilización algunos profesores y profesoras de Gurutzeta editaron un tríptico donde presentaban el nuevo proyecto. Lo repartieron entre los demás profesores y profesoras y, también, entre los padres y las madres de los alumnos y alumnas de Gurutzeta. Junto al tríptico diseñaron un logotipo con aspecto de caracol e inventaron un lema para la campaña: Egunez egun hobetuz, elkar ulertuz (Mejorando cada día para entendernos mejor). El tríptico dio a conocer el proyecto de convivencia entre la comunidad escolar. Fue el punto de partida. Después vinieron las pegatinas o el cine-forum con las películas Ahate itsusia (El patito feo), para los más pequeños, y Agurea eta sagutxoa (El anciano y el ratón) para los mayores.


Padres y madres de Gurutzeta en el Taller de convivencia

La encuesta que repartieron entre los padres y madres fue otra de las iniciativas de la primera fase. El nivel de participación fue altísimo, superando las expectativas. “Ante la respuesta de la comunidad escolar decidimos iniciar un periodo de reflexión: debíamos definir nuestro modelo de escuela. Participamos profesorado y alumnado, quienes por cierto, aportaron su propia definición de convivencia”.

Para exponer los trabajos realizados en materia de convivencia, crearon los Txokos de convivencia -cada txoko contaba con un buzón de sugerencias-. Por último, impulsaron la creación de un coro entre el profesorado con el objeto de “mejorar la relación e integrar a los y las nuevas profesoras. La verdad es que lo del coro fue un acierto”, comenta de Marcos.

Diagnóstico


La fase de sensibilización dio paso al diagnóstico. Organizaron un taller dirigido a los padres y las madres que contó con la participación de tres expertos ajenos al centro: Eli Zaitegi, Gotzon Kintana y Berta Martínez. Analizaron sus necesidades y tuvieron la oportunidad de conocer de primera mano lo que opinaban acerca de la convivencia. El taller fue útil para elaborar el diagnóstico final. “Las conclusiones principales fueron tres: había que concretar las normas del centro, redactar los objetivos del plan de convivencia y ampliar la implicación de los padres y las madres, sin que siempre sean los mismos voluntarios y las mismas voluntarias”. Del taller salieron dos voluntarios que pasaron a formar parte del grupo de Observación, que a su vez, dirigió sus esfuerzos en organizar actividades atractivas para impulsar la participación de los padres y las madres.

Metidos de lleno en la fase de Planificación, han decidido aplazar la fase de evaluación hasta el curso que vine. “Gracias a la planificación hemos identificado nuestras debilidades y nuestros puntos fuertes. Ahora, el siguiente objetivo será reforzar las debilidades, aunque aplazaremos el trabajo hasta el curso 2009-10. Es curioso, pero todos -profesorado, alumnado y madres y padres- hemos coincidido en el análisis”, comenta la directora del centro.

De Marcos está convencida que el trabajo que están desarrollando dará sus frutos, “lo veremos en un futuro no muy lejano”. Por lo pronto, está convencida que la relación entre profesorado y alumnado ha mejorado y que la implicación de los padres y madres es mayor. Teniendo las ideas tan claras no tardaran en finalizar el plan de convivencia.



RELATOS DE CONVIVENCIA

Txoko de convivencia de Gurutzeta

En Gurutzeta han planteado el tema de la convivencia con el alumnado de manera transversal. Las acciones se plantean como un ejercicio más de las asignaturas o se realizan en horas de tutoría. Para muestra, basta con los relatos de convivencia con los que pretender inculcar valores positivos. Han elegido un relato y los alumnos y alumnas deben cambiar el final por otro más positivo.

El final del cuento que deben cambiar es el siguiente: “(...) Los martes tenemos clase de inglés, y a mí no me salen las palabras, me quedo sin poder expresar mis ideas. La profesora es exageradamente paciente. Nos tiene prohibido reírnos de nosotros mismos, y mucho menos de los y las compañeras. Yo prefiero expresarme en euskara, que es mi lengua materna, con la que me expresó con más fluidez. Hoy me siento algo raro, como se tuviese un malestar, y creo saber el porqué. Hasta hoy no había compartido mi temor con nadie, y hoy lo he hecho por primera vez en público. A última hora de ayer nos visitó la directora. Entró en compañía de una niña. Se llama Fátima y es nuestra nueva compañera. Luego vino el conserje con una mesa para Fátima que colocó en la última fila”.



OTRAS EXPERIENCIAS INTERESANTES




ACUERDOS PARA MEJORAR LA CONVIVENCIA


El proyecto de convivencia de la escuela San Martín de Aramaio surgió para conciliar la conducta del profesorado ante el alumnado.

Cada vez que surgía un problema en la escuela los profesores y profesoras intentaban solucionarlo de forma intuitiva. Su carácter o el momento en que surgía el problema tenían demasiada incidencia a la hora de solucionarlo. Algunas de las soluciones eran muy apropiadas, pero otras en cambio, no eran del todo acertadas. Ante esa situación, los y las profesoras de la escuela San Martín de Aramaio decidieron corregir la situación, y comenzar un periodo de reflexión con el objeto de consensuar un protocolo de actuación.

“El alumnado ha visto como sus aportaciones no caían en saco roto, al revés. Empezaron a concebir el proyecto como algo propio, y lo que es más importante, creyeron en él”



Plan de convivencia


Alumnos y alumnas del centro San Martín de Aramaio

“La necesidad de elaborar un plan de convivencia surgió en junio del 2005. Tras el periodo vacacional, los profesores y las profesoras empezamos a aportar nuestras ideas para diseñar el citado plan”, nos explica Nekane Arrondo, directora de la escuela San Martín e integrante del grupo de convivencia desde sus inicios.

Al mismo tiempo que los y las responsables de la escuela trabajaban para mejorar la convivencia en el centro, el departamento de Educación del Gobierno Vasco comenzó a impulsar los citados planes de convivencia. La directora y la jefa de estudios, aprovechando la iniciativa del Gobierno, realizaron un cursillo para mejorar la convivencia y adquirir conocimientos para desarrollar el plan en Aramaio. “Adquirimos conocimientos y nos dimos cuenta que en otros centros tenían nuestras mismas inquietudes, con una diferencia, en San Martín ya habíamos redactado nuestro diagnóstico. Por lo tanto, debíamos seguir avanzando”.

Así, el primer trabajo fue resolver los problemas que habían detectado en la fase del diagnóstico. Fue entonces cuando comprendieron que la convivencia no sólo afectaba al profesorado; las situaciones que generaban conflictos también se repetían en las relaciones entre el alumnado. Es por ello que a la hora de elaborar el plan de convivencia tuvieron muy presentes sus necesidades y sus preferencias. “No tiene sentido redactar un plan sin su aportación cuando alumnado y profesorado trabajamos codo a codo”.

Asamblea multitudinaria

Superada la primera fase, comenzaron los intentos por implicar al alumnado en el plan de convivencia. Los juegos cooperativos dieron su resultado, pero el punto álgido llegó con la celebración de una asamblea. Participaron 138 alumnos y alumnas, que antes de celebrarse la habían preparado en grupos más reducidos.

¿Qué necesitaríamos para mejorar la convivencia? es la pregunta a la que debían responder los alumnos y alumnas. Tras contrastar todas las aportaciones llegaron a un consenso y, el curso 2006-07, elaboraron el plan de convivencia.

Arrondo está satisfecha del trabajo realizado en la asamblea. “En todo momento demostraron su implicación, con una muy buena actitud. Además, veían que sus aportaciones no caían en saco roto. Empezaron a concebir el proyecto como algo propio, y lo que es más importante, creyeron en él”. Aquel plan elaborado durante el curso 05-06 se aplicó en los próximos dos cursos.

Siguiendo con la progresión, el año pasado fueron los padres y las madres quienes se apuntaron al plan de convivencia. Su mayor preocupación se centraba en dos aspectos: incrementar la participación y mejorar la comunicación. Ahora, con la implicación de los colectivos más representativos de la comunidad escolar, es decir, profesorado, alumnado y padres y madres, está resultando más sencillo desarrollar el plan de convivencia. Así, el curso pasado se concretó la definición de convivencia, y antes de finalizar el curso pusieron en marcha el observatorio.

En palabras de la directora, el proyecto de convivencia a posibilitado “la participación de toda la comunidad escolar en los órganos de decisión. Ese ha sido el cambio más significativo”.

Fecha de la última modificación: 25/08/2009
Euskadi, bien común